Escribe: Rosendo Fraga

La derrota del kirchnerismo en las elecciones legislativas ha sido clara y categórica. Como era previsible, el oficialismo ha perdido cuatro bancas en el Senado: dos en Córdoba, dos en Corrientes y una en Mendoza, y ganando una en Tucumán. Queda así con 36 senadores nacionales sobre 72, con lo cual pierde la mayoría, dado que el vicepresidente (Cobos) es opositor. Además, de los senadores electos no es claro que los dos justicialistas electos en La Pampa y los dos de Chubut se mantengan ahora en el bloque oficialista, con lo cual la pérdida en términos reales puede ser mayor.

En Diputados el oficialismo termina perdiendo aproximadamente 20 bancas, cayendo de 116 a cerca de 96, y quedando a 33 diputados de la mayoría. Pero más allá de esta disminución, cabe el interrogante de si los justicialistas que hoy son kirchneristas lo seguirán siendo después de la derrota oficialista en estas elecciones. No será necesario esperar al 10 de diciembre -cuando asumen los nuevos legisladores- para que el oficialismo pierda el control del Congreso. Ello probablemente sucederá a partir de hoy, al percibirse dentro del peronismo que el liderazgo de Kirchner ha entrado en declinación y que ha surgido un nuevo referente con el triunfo de Reutemann en Santa Fe. Tanto entre los aliados del oficialismo como dentro de sus propias filas, habrá ahora más legisladores reacios a apoyar los proyectos del oficialismo. Desde 1983, sólo Alfonsín entre 1987 y 1989 y De la Rúa entre 1999 y 2001 gobernaron sin mayoría en las cámaras, cono sucederá ahora con el kirchnerismo. 

Estilo Uruguay

Gentileza diario El Libertador de Corrientes
 
Echaron por tierra alguna mínima posibilidad de que el electo senador nacional de Encuentro por Corrientes pueda abandonar su banca en el Congreso nacional para competir el 13 de septiembre por la Intendencia capitalina. "Descarto categóricamente las versiones que indican que yo podría ser candidato a intendente", dijo a EL LIBERTADOR Eugenio "Nito" Artaza.

Luego que algunas versiones periodísticas dejaran entrever la posibilidad de que en las filas de Encuentro por Corrientes (ECO) se encuentran diagramando una estrategia electoral para mantener la Intendencia capitalina, postulando a Eugenio "Nito" Artaza como jefe comunal, tras sus 34 puntos porcentuales logrados en las legislativas nacionales, el electo senador nacional desmintió en exclusiva para EL LIBERTADOR la posibilidad, ya que "en un primer momento me opuse a candidaturas como las testimoniales, por eso cumpliré con mi deber y el compromiso que el pueblo de Corrientes me delegó el pasado domingo, de representar a la provincia como legislador nacional, y así lo haré por los próximos seis años".

Escribe: Norma Domínguez

Los principales partidos políticos uruguayos realizaron internas abiertas el domingo y los ganadores fueron el ex presidente Luis Lacalle por el Partido Nacional, el ex lider guerrillero tupamaro José Mujica por el Frente Amplio y Pedro Bordaberry por el Partido Colorado.

Según los analistas, los nacionalistas se convirtieron en la primera fuerza política del país y se ubicaron con ventaja en la recta de largada para las elecciones presidenciales de octubre.

Mientras los argentinos se sacaban chispas en una jornada electoral de medio tiempo que culminó con una derrota al oficialismo, en la otra orilla, y haciendo gala de su tradición democrática, las principales fuerzas políticas uruguayas se sometieron a internas abiertas simultáneas donde el opositor Partido Nacional o ‘Blanco' resultó el gran ganador.


Escribe Raúl Ronzoni
 
Ya es un hecho. Se terminaron las especulaciones y por un tiempo los discursos mentirosos (o al menos de doble contenido). Las elecciones internas de los partidos políticos del  28 de junio definieron quiénes disputarán los comicios nacionales el último domingo de octubre para que los ciudadanos decidan si quieren que el izquierdista Frente Amplio siga gobernando el país con el ex guerrillero tupamaro José Mujica en la presidencia, o que en cambio ese sitial sea ocupado por el liberal Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional, que ya se desempeñó en  la primera magistratura entre 1990 y 1995.
 
El resultado de las elecciones internas estaba cantado desde hace varias semanas pero, aún cuando la asistencia a las urnas fue más baja de lo presumible, hubo dos aspectos destacables: la militancia de izquierda -quizá demasiado confiada-optó por quedarse en su casa comiendo torta fritas con mate, mientras que la del Partido Nacional concurrió a las urnas y le dio a este partido un porcentaje mayor de electores que el que tuvo el Frente Amplio. Quiere decir que Lacalle, el vencedor con holgura dentro de su colectividad, resultó ser el gran triunfador de la primera carrera de esta elección presidencial por etapas.


Escribe: Gabriela Pousa
 
Pocas horas de sueño, y una jornada previa signada por la esperanza y cierto temor a esa apatía que ha venido caracterizando al pueblo argentino sin mucha razón; amén de la gripe que se erigió también protagonista en la elección. No sé si acaso todo ello me absuelve de un análisis profundo y preclaro de los hechos que, a penas, abiertos los ojos, esta mañana, se confirma: no ha sido un sueño.

Y no se trata de una postura anti kirchnerista por capricho. Se trata de una necesidad que venía exigiendo la sociedad sin poder quizás manifestarla con suficiente ahínco para que no quedara diluida entre maniobras turbias y un maniqueísmo que dominaba la escena y tratará, ¡cuidado!, de seguir haciéndolo.


Escribe: Rolando Hanglin

En esta trepidante campaña electoral se ha hablado de defender a un "modelo", de apoyar un "proyecto", y algunos aseguran que tienen un "plan". Al mismo tiempo, sin embargo, los periodistas más autorizados se lamentan amargamente por la ausencia de un debate de fondo sobre proyectos, modelos y planes, ya que a su juicio todo se ha reducido a proclamar frívolamente lo obvio, salpimentado con alguna denuncia menor.

Cada tanto se repite una cuestión aparentemente profunda: "Tenemos que resolver entre todos qué país queremos".

En realidad eso es lo único que no tenemos que resolver, porque ya tenemos un país, con características muy marcadas. Lo que más bien debemos sacarnos de encima es la manía de "fundar" un país nuevo. La Argentina ya está fundada desde mayo de 1810, tiene su Constitución desde 1853-60 y en breve cumplirá 200 años. Un poco tarde para "inventarla". Tampoco la Democracia "nació", como un Niño Dios, en 1983, sino que existe, con todas sus fallas e interrupciones, desde 1810.


Escribe Stephen Schlesinger

NUEVA YORK – Días después de que el gobierno de Sri Lanka derrotara a su enemigo de larga data, los Tigres del Tamil, en el mes de mayo, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, voló a la capital del país, Colombo, en una visita de 24 horas para instigar a su presidente a abrir sus campos de refugiados a los grupos de ayuda internacional. Fue un viaje urgente más de Ban a una capital azolada por la guerra, como parte de sus obligaciones regulares como principal representante de las Naciones Unidas, en busca de defender la paz y restablecer el respeto global.

Ahora bien, ¿quién estaba realmente al tanto de esta última incursión en una región en problemas por parte del jefe de la ONU? No muchos. Ban, que acaba de pasar la mitad de su mandato de cinco años en el cargo, hasta el momento no ha logrado que una gran audiencia mundial preste atención a sus actividades. Esto se debe, en parte, a razones estilísticas, pero también a los caprichos de la diplomacia de las Naciones Unidas.


Escribe: Osvaldo Pepe*

Oscar Raúl Cardoso, el querido Gordo Cardoso, sin pensarlo puso a la redacción de Clarín contra las cuerdas, ayer a media tarde, cuando supimos que se había ido para siempre. El Gordo, un periodista inmenso, formado en la fragua histórica de la profesión, murió ayer a los 60 años, cuando su corazón apasionado, inquieto, latiendo siempre al compás del vértigo de un país de caos consuetudinarios, cayó en su propia casa como fulminado por un rayo, con la compañía de Alicia Lo Bianco, "La China", periodista como él y su compañera en la vida desde hace más de tres décadas.


Escribe:  Gonzalo Venegas*

Como un médico residente en Dallas he sido testigo de la oleada de pánico en torno al virus H1N1 (gripe o influenza porcina). Se cerraron distritos escolares; se cancelaron eventos deportivos intramuros en todo el estado;
incluso hubo sugerencias de cerrar la frontera con México, lugar de paso de aproximadamente 750,000 personas cada día. Ciertamente, los medios alimentaron el pánico; de igual manera, los medios pueden servir para brindar información a la ciudadanía acerca de temas relativos a su salud. 


Escribe Julio Lagos

El lenguaje de todos los días está cambiando.

Por ejemplo, no se usa más decir “Hola, cómo te va”.

Mucho menos, llamarte por tu nombre: “Qué hacés, Pablo…” o “Lore, qué decís…”. No.  Lo que se dice es “Cómo va”.

Sin especificar demasiado. Sirve para el tuteo, para el trato de usted, para varones y para mujeres. Y no supone demasiado compromiso por averiguar realmente cómo estás. Qué sé yo, si te duele algo, si viajaste bien, nada de eso.

“Cómo va”, eso es todo.

En vísperas del Bicentenario del nacimiento de la Patria, un grupo de hombres y mujeres provenientes de diversos ámbitos de la vida nacional, y que representan lo más destacado del pensamiento nacional, presentarán en sociedad al grupo "AURORA de una Nueva República", un espacio abierto a las ideas de “democracia” y “progreso” que pretende recuperar las mejores tradiciones enraizadas en el pasado republicano y aportar al inexistente debate de ideas en que se ha sumido al pueblo argentino.
 
Quienes lo conforman, sostienen que “es urgente encarar un cambio en Argentina que haga frente al proceso de decadencia nacional, que es más grave que el de la propia crisis y para avanzar en ese proceso es imprescindible debatir y discutir ideas que se conviertan en propuestas legislativas y, en su caso, en acciones concretas de gobierno.”
 
Con el mismo espíritu afirman que "es preciso promover una lucha frontal verdadera, no cosmética,  contra la corrupción,  propiciando de inmediato, una vuelta a la austeridad pública y a la transparencia”. 


Escribe: Andrés R. Alcaraz
Director Periodístico El Mirador Nacional

Los comicios para la renovación parlamentaria parcial, adobados por el oficialismo con una relevancia apocalíptica y una estrambótica “nacionalización”, dejan ya entrever algunas conclusiones sobre el devenir más próximo, para el cual George Orwell, autor de la famosa novela “1984”, podría haber concebido su pasada advertencia: “En época de mentiras, contar la verdad se convierte en un acto revolucionario.”

Y lo que se vislumbra es que, en lo esencial, las encuestas ya anticiparon el resultado, por el cual el oficialismo se encamina a perder el control absoluto de las mayorías del Congreso (de eso se trataba esta elección), lo que anticipa para el Poder Ejecutivo los dos últimos años de gobierno sobre un camino turbulento, durante los cuales paulatinamente –desde el 10 de diciembre próximo- padecerá un recorte creciente de su hasta ahora determinante influencia parlamentaria. El ajustado resultado en la crucial provincia de Buenos Aires tampoco puede ocultar que el oficialismo estuvo lejos del 48% necesario para retener todas las bancas que puso en juego.

Escribe: Eduardo van der Kooy

La última jugada política de apostador empedernido le salió muy mal a Néstor Kirchner. El plebiscito que buscó con denuedo para reemplazar lo que debió ser una elección legislativa de medio término, normal, se convirtió en una verdadera trampa para él. El ex presidente asistió anoche a la asfixia final de su liderazgo peronista y, de modo incomprensible, dejó además en estado de acentuada debilidad al Gobierno de su esposa, Cristina Fernández, a quien hace apenas un año y medio entronizó sin un solo chistido del partido oficial.

La derrota ¿o el derrumbe¿ se conoció anoche pero se vino edificando desde hace mucho tiempo. Con una persistencia, de parte de Kirchner, que aconsejaría revisar en forma simultánea los manuales de la política, desde ya, pero también de la psicología.

Ningún presidente salió del poder en la Argentina de la nueva democracia con la ponderación social de Kirchner. Ese margen generoso le permitió resignar la reelección y cederle su lugar a Cristina. En el 2007 la Presidenta logró el 47% de los votos en el orden nacional y el 48% en Buenos Aires. Le arrancó 23% de ventaja a la oposición.

Nito Artaza ingresará al Congreso de la Nación al haber sido electo senador por Corrientes por el partido Encuentro por Corrientes con el 33,47 % de los votos, según las cifras difundidas al cierre de las mesas por el Ministerio del Interior.

De esta manera el empresario y dirigente radical se presenta como la gran esperanza para el pueblo correntino, que le dio un voto de confianza para que represente los intereses de la provincia en el Senado de la Nación. Y que lo ubicó como la revelación política y el candidato de más convocatoria durante estas elecciones en dicha provincia.


Escribe Roberto Cachanosky

El domingo, se dio un paso importante para poner fin a un modo de hacer política basado en el autoritarismo. Queda ahora el gran debate para lograr establecer políticas públicas que nos permitan terminar con la permanente decadencia nacional. 
 

Tal vez podría decirse que Kirchner comenzó a construir su derrota electoral, que el domingo a la noche se transformó en muy dura, cuando inició el conflicto con el campo y lo prolongó hasta hoy. Y digo hasta hoy porque ningún problema del sector fue resuelto. Pero, en rigor, si la derrota de Kirchner empezó con la resolución 125, sería solo una anécdota. Podría haber empezado con la resolución 208, las 645 o cualquier otra. Quiero decir, la inconsistencia de la política económica, su comportamiento agresivo, su desprecio por las instituciones, su incapacidad para gobernar y generar confrontaciones lo condenaban, más tarde o más temprano, a este generalizado rechazo que tuvo en las urnas el domingo.

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